sábado, 19 de noviembre de 2011
Escupiendo dardos de veneno por la boca
¡Arg! Si es que no se puede pensar con claridad. Estoy que trino. Enfadada. Sí, muy enfadada. Y ¿por qué? Pues porque nadie me escucha. No ya que me entienda, que ¡me escuchen! Bueno, y luego que me entiendan, me ayuden, me den la solución definitiva a todos mis problemas. O por lo meno, a los físicos, que de mi cabeza ya me encargo yo. Pero el que me diga que haga ejercicio, que me cuide, que salga a pasear y tenga una vida más ordenada, que se lo ahorre, puede meterse sus consejos ultra lógicos y de sentido común por donde le quepan. Que no me son nada nuevo TT^TT.
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