Acabo de terminarme The Host. ¡Aishh! ¡Precioso! Bueno, más bien ayer a media tarde, lo que explica el hecho de que hoy esté de mal humor. Me he acabado un libro súper romántico justo cuando estoy pasando una de las peores épocas de desesperación de todas y no tengo ningún otro que leer. Ni tiempo, lo cual es peor. ¡Como que se me acumulan los deberes!
¡Puff! Voy danzando de un tema a otro así sin más. Aunque no es la primera vez que alguien me dice que para ser escritora (aunque sea de aficionada o hobby) tengo que escribir. Lo que sea, pero escribir. Y escribir y escribir. Como que tengo ganas. Bueno, sí, lo admito. Tengo ganas (es evidente, estúpida, lo estás haciendo¬¬ (conversación interior)).
Necesito un novio.
No, necesito un mejor amigo. Sí, ésos que están en peligro de extinción. Que sea alto, fuerte, moreno, si no es muy guapo no pasa nada, pero que tampoco sea un cardo¬¬. Con una personalidad bien definida. Que no me agobie, que me entienda. Aunque, bueno, esto último es bastante complicado. Pues que simplemente lo intente. Pero sin agobiarme. Que nos podamos ver cuando queramos. Sin restricciones. Que tengamos un sitio sólo para nosotros. Y que, por morbo, finjamos que somos novios delante de todo el mundo. Eso sí, que no se enamore de mí. O al menos, no hasta que yo me enamore también. Que no nos enfademos. Y que podamos decirnos cualquier cosa. Cualquier cosa.
En serio, sería el puñetero paraíso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario